Mi experiencia viviendo Eurovisión desde dentro

¡Hola a todos!

La entrada de hoy será algo diferente y es que vengo a contaros mi experiencia asistiendo por primera vez al festival de Eurovisión. Queda poco más de un mes para el festival de este año, y yo el año pasado (2018) por fin tuve la suerte de poder disfrutarlo en directo desde el estadio tras muchos años siguiéndolo por televisión. Tras la victoria en 2017 de nuestro país vecino, Portugal, el festival se vino a Lisboa al año siguiente, así que ¿qué mejor oportunidad que esta para vivir el festival desde dentro?

En primer lugar, para los que no sabéis qué es el festival de Eurovisión (especialmente la gente de Sudamérica), deciros que es una competición musical a nivel europeo (y Australia) en la que cada país es representado por un cantante y una canción. Participan cada año en torno a 40 países y sólo 26 pasan a la gran final. El festival es seguido desde todo el mundo y tiene un alcance total de unos 200 millones de espectadores cada año, siendo además la mayor producción musical y escenográfica de todo el continente. La noche de la gran final todos los países votan (jurado y el televoto) y de ahí sale un ganador que se lleva el festival a su país el año siguiente.

Y ahora que ya queda clara la dimensión del festival, paso a contaros toda mi experiencia desde la compra de entradas, el ambiente en la ciudad, las instalaciones, los precios, los eventos paralelos, etc… Para más información sobre los vuelos, el alojamiento o lo que visitar en Lisboa, podéis ver mi anterior entrada Mi Viaje – Lisboa en un fin de semana , ya que aquí me centraré únicamente en lo que rodea al festival.

¿Cuándo tomé la decisión de asistir al festival?

Un año antes. Estaba en casa de unos amigos viendo el festival de 2017 y en el momento en que ganó Portugal y supimos que se celebraría en Lisboa al año siguiente, no lo dudamos ni un minuto. Es más, al poco tiempo ya reservamos el alojamiento para varios fines de semana diferentes (con cancelación gratuita) hasta que anunciaron ya las fechas oficiales y nos quedamos con el definitivo.

Tanto el hotel como los vuelos, os recomiendo sacarlos lo más pronto posible, ya que nada más que se anuncien las fechas oficiales, es muy posible que empiecen a subir los precios de transporte y alojamiento para ese fin de semana.

Compra de entradas

La venta de entradas es diferente cada año dependiendo de quién sea el país anfitrión. Este año en Lisboa fue un auténtico caos. Las entradas fueron saliendo en diferentes remesas, creo que recordar que hubo 3 oleadas de venta exactamente. En la primera remesa solo se vendían entradas para las semifinales, mientras que en la segunda ya salían las de la final, aunque una cantidad bastante pequeña, y en la tercera salía el mayor monto de entradas.

El sistema para la compra de entradas era el siguiente: unos días antes de que se pusieran a la venta, anunciaban la fecha y llegado ese día, podías acceder a la página en las que las vendían, blueticket , entre las 7 y las 10 de la mañana. Cuando llegaban las 10, empezaba la venta de entradas y se formaba una cola virtual. El problema es que no se le asignaba el número uno a la primera persona en conectarse a la página a las 7 de la mañana, sino que el orden de la cola era aleatorio, por lo que el número 1 podía tenerlo una persona que había entrado a las 8 o que había entrado a las 10, era pura suerte. Los que entraban a las página a partir de las 10 de la mañana, si que obtenían los números en orden y por detrás de todos aquellos que habían entrado antes de las 10.

La capacidad del estadio para Eurovisión quitando el espacio del escenario era de poco más de 8.000 espectadores. A esto hay que quitarle todo el espacio reservado para delegaciones e invitados especiales por la organización, por lo que el número de entradas a la venta era bastante menor. Además, en la cola virtual, solía haber unas 40.000 personas, por lo que conseguir entradas era misión imposible. A todo esto hay que sumarle las agencias que estaban metidas en la cola virtual para conseguir entradas con el único objetivo de después revenderlas a un precio superior. Cada persona podía comprar un máximo de 4 entradas.

En la primera remesa ni lo intentamos, ya que no teníamos previsto ir a las semifinales. En la segunda si, pero debido al poco número de entradas a la venta no teníamos muchas esperanzas, y así fue. Toda nuestra confianza estaba depositada en la tercera y última remesa. Ese día, todos entramos a la página entre las 7 y las 10 y con varios dispositivos para tener más opciones. Aún así, llegaron las 10 y todos teníamos números demasiado altos, por lo que ya nos veíamos en casa y sin poder disfrutar del festival en directo.

Tuvimos más de 3 horas de espera en la cola virtual y al fin llegó nuestro turno. Las entradas para la final estaban ya agotadas desde hace rato pero aún quedaban algunas para el ensayo que tenía lugar el día anterior a la final en el que votan los jurados y que es absolutamente igual que la gran final pero que no se emite por televisión. Tampoco quedaban asientos juntos para los 4 que íbamos, sino que quedaban sitios sueltos, pero aún así no lo pensamos dos veces y nos cogimos las entradas. Fuimos de las últimas personas en conseguirlas, así que por los pelos!!

Los precios también dependen del país organizador, por lo que cambian cada año. Estos eran los precios de Lisboa dependiendo del show y de la zona.

El evento al que asistimos nosotros era el Jury Show y nos cogimos las entradas del Balcony 1A Premium, por lo que nos costaron 100 euros cada una. La visibilidad allí fue perfecta, bastante cerca del escenario, por lo que mereció la pena. No va uno a Eurovisión todos los días.

Lisboa durante Eurovisión

Una vez llegó Mayo y nos fuimos a Lisboa, durante toda la semana en la que se celebra Eurovisión, las calles se llenan de fans de toda Europa, especialmente en zonas habilitadas para ellos como la Eurovision Village, que es una zona que se sitúa en el centro de la ciudad (en Lisboa estaba en la Praça de Comercio) con tiendas de merchandising, música, bares, un escenario por el que pasan diferentes artistas durante toda la semana, una pantalla gigante en la que se puede seguir el evento, etc…

Nosotros entramos un día por la tarde para ver el ambiente pero tampoco estuvimos demasiado tiempo,  ya que queríamos aprovechar al máximo nuestro tiempo en Lisboa para hacer turismo por la ciudad.

Otra de las cosas más famosas es el euroclub, una discoteca en la que durante toda la semana suenan éxitos eurovisivos de todos los tiempos. En Lisboa estaba situado en el barrio Cais do Sodré. No llegamos a ir ninguno de los días para no trasnochar demasiado y así aprovechar las mañanas para visitar la ciudad por lo que no puedo deciros si merece o no la pena.

El festival desde el estadio

Y por fin llegó el día de la gala. Empezaba a las 8 de la tarde (hora de Lisboa). Entramos sobre una hora antes al estadio y había que pasar un control de seguridad y un escáner. Una vez en el estadio, había una tienda de merchandising en la que poder comprar banderas, camisetas y mil cosas más. Después ya pasabas por la puerta que te correspondía y llegabas a tu grada.

Estuvimos un buen rato dentro hasta que empezó la gala por lo que aprovechamos para sacarnos algunas fotos. Había música y un animador para amenizar la espera y dieron también algunas indicaciones como en qué actuaciones encender las linternas del móvil o cosas así.

Una vez empezó la gala, la disfrutamos a tope. Desde donde estábamos se veía todo perfectamente y también hay pantallas para ver la realización y efectos especial tal y como se ve en televisión. El sonido en el estadio era muy bueno. Es una pasada ver también como cambian todo el escenario y los elementos que hay en él en los poco más de 30 segundos que hay entre una actuación y otra.

Una vez terminadas todas las actuaciones, hubo algunas intervenciones especiales de otros artistas y después comenzaron las votaciones. Solo las vimos un tiempo, ya que votan de maneras ficticia, es decir, lo hacen para probar bien las conexiones y los tableros pero los puntos que dan son falsos y aleatorios, ya que los reales se dan a conocer durante la final en directo del sábado.

Salimos del estadio y ya volvimos a nuestro hotel en un metro completamente abarrotado. Al día siguiente ya vimos la final por televisión tranquilamente desde nuestro apartamento.

Sin duda la experiencia ha sido muy buena aunque el resultado de España no haya ido muy allá, pero ha merecido la pena. Será algo que algún año repetiré en otro país, y además no creo que tarde demasiado. Si sois fans del festival es algo que tenéis que vivir, y si no, merece igualmente la pena ver todo el ambiente que hay y como se vive el festival desde dentro.

El día que nos fuimos de Lisboa, que era el día siguiente a la final, nos encontramos en el aeropuerto con varios de los representantes de algunos países como Alemania o República Checa, así que aquí os dejo las foto que nos sacamos con ellos.

Y esto es todo! Si queréis saber cualquier otra curiosidad o tenéis alguna pregunta, podéis hacerla en los comentarios o a través de la sección Contacto.

Nos vemos pronto en el próximo post!! 🙂

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2 respuestas a «Mi experiencia viviendo Eurovisión desde dentro»

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